viernes, 5 de agosto de 2016

LASAÑA DE PAN DE MOLDE

Hoy traigo al blog las recetas de una invitada, Delia. Me las mandó con la foto y le he pedido permiso para ponerla aquí, para que no se pierda y poder compartirla. En realidad son dos los platos que aparecen en la foto, pero al segundo no hemos sabido cómo llamarlo. ¿Rollitos de pan de molde? No sé, en realidad da lo mismo el nombre, lo importante es el resultado.

Empezamos con la lasaña.



Ingredientes:

Rebanadas de pan de molde sin corteza (las que necesitemos para cubrir la base de nuestro recipiente y otra capa más).

Huevos

Leche

Sal y pimienta

Salsa de tomate

Queso

Jamón de York

Orégano


Elaboración:

Lo primero, como decimos siempre, ponemos a precalentar el horno para que esté listo cuando lo necesitemos. Después, batimos huevo y le ponemos sal y pimienta. En este huevo vamos a mojar el pan. Es recomendable quitarle la corteza y tener el recipiente que vayamos a meter en el horno untado con mantequilla para que no se pegue. El pan no tiene que estar muy mojado, solo vuelta y vuelta para que coja la sal, la pimienta y el huevo. Si nos pasamos, se acabará rompiendo.

Encima de esto, pondremos salsa de tomate, taquitos de jamón y queso.

Después, una capa más de pan mojado en el huevo.

Volvemos a poner queso y jamón y metemos al horno, a 180º unos quince minutos. Un poco antes de terminar podemos espolvorearlo con orégano, si es que nos gusta.

Delia dice que está espectacular.

Para el segundo plato que aparece en la foto (el redondo, que no hemos acertado a ponerle nombre), se aplana el pan de molde con un rodillo de cocina y se rellena con embutido y queso, haciendo un rollito con él. Se coloca en una fuente y se echa por encima huevo batido con sal y pimienta y queso. Al horno unos diez minutos y listo.

Fáciles las dos y con una pinta estupenda.

¿Os animáis?

jueves, 19 de mayo de 2016

BACALAO CON MANZANAS

Hoy me he acordado de una receta que me dio mi tía Conchi hace siglos, bacalao con manzanas. Me encantó cuando la probé y de vez en cuando me gusta repetirla. ¿Alguien se anima? El contraste entre el sabor del bacalao y las manzanas es una delicia.



Ingredientes:

Medio kilo de bacalao desalado.
Medio pimiento rojo
Tres tomates
Una cebolla
Tres manzanas
Sal
Aceite de oliva
Pan rallado

Preparación:

Pela las manzanas y córtalas en gajos. A continuación, en una sartén grande, pon a calentar abundante aceite de oliva. Cuando alcance la temperatura adecuada, ve poniendo las manzanas dentro hasta que se ablanden.

Saca las manzanas y ponlas en una fuente, haciendo la base con ellas.



En otra sartén, pocha la cebolla en juliana y el pimiento en taquitos y, cuando estén, añade los tomates en pequeños trozos. Pon sal. Deja que se hagan bien y, cuando los tengas, añade algo de agua. Será necesaria para ayudar a que los ingredientes se batan bien. Usa una batidora. Normal, no hacen falta cacharritos de última generación para esto.

En el mismo aceite en el que has hecho las manzanas, fríe un poco el bacalao, que habrás pasado previamente por pan rallado. No hace falta que lo hagas mucho porque irá al horno y si no se seca demasiado. Colócalo encima de las manzanas en la fuente.



Una vez tengas esto listo, riega todo con la salsa hecha con la cebolla, el pimiento y los tomates, cubriendo el bacalao con ella. Pon encima un poco de pan rallado espolvoreado.

Mételo al horno previamente calentado: media hora a 180º. Incluso un poco menos si te gusta que esté menos hecho el pescado.

¡Listo!

Huele... ¡cómo huele!

Buen provecho.

domingo, 17 de abril de 2016

PATATAS DELUXE

Esta es una de esas recetas cazadas en los vídeos que la gente comparte en facebook. Se me ha ocurrido que podía intentar hacerla y ver qué tal quedaba, y como el resultado ha gustado en casa y me han pedido que las repita otro día, me guardo aquí la receta.

A saber si volveré a encontrar el vídeo.

Y mi cuaderno de recetas... digamos que sufrió un accidente en acto de servicio con el aceite y no se escribe bien en él, así que, sin ser nada original (y sin pretenderlo, por supuesto), clono la receta y me la guardo en este otro cuaderno virtual, que a lo mejor no está a salvo de virus, pero sí de manchas de aceite.

(Por Dios, qué frase más larga me ha salido, menos mal que no la tengo que analizar.)

A lo que vamos:

Ingredientes:

4 patatas medianas
50 gr de harina
Pimentón dulce
Aceite
Sal
Tomillo
Albahaca
Orégano
Ajo en polvo



Preparación:

Lo primero que he hecho ha sido lavar bien las patatas. En este caso he usado rojas. No por nada en especial, porque el otro día me dio por comprarlas.(Inciso: creo que tengo el blog de cocina menos serio del mundo). Una vez que tenía las patadas lavadas, las he secado con un paño limpio y, sobre la tabla, las he troceado en gajos.

Llegados a este punto he encendido el horno para que se precalentase. Da tiempo de sobra mientras preparas el resto.

En una ensaladera grande he puesto los 50 gramos de harina, una cucharada de pimentón dulce (he leído que hay quien usa picante, pero yo no, prefiero dulce), una cucharada de tomillo, una cucharada de orégano, una más de ajo en polvo y finalmente un chorrito de aceite de oliva. He mezclado bien y después he echado dentro las patatas, impregnándolas bien con la mezcla. Una vez que he añadido sal a todo esto, lo he dejado reposando, para preparar la salsa.

En esto, la verdad, he tenido poca tarea porque se necesita preparar mahonesa casera y la había hecho para otra cosa, así que solo he tenido que añadir un poco de ajo en polvo, albahaca, tomillo y orégano. Mi consejo es que, si no os emociona el sabor, no os paséis con el ajo. Las otras especias dan un poco lo mismo, pero si el hay mucho ajo hay a quien puede resultarle demasiado fuerte la salsa.

En la bandeja del horno he puesto papel para hornear y he colocado las patatas en ella. Las que tenido a 200 grados (confieso que se me ha olvidado bajar el horno) durante veinte minutos. Al sacarlas me ha parecido que les faltaba un poco. Estaban blanditas, listas para comer, pero no crujientes, así que las he vuelto a meter, dadas la vuelta, y he puesto el grill. Diez minutos después estaban como esperaba.

¡Riquísimas!

Lo de siempre, he tardado más en cocinarlas que las hicieran desaparecer del plato.

Justo lo contrario que me pasa con las lentejas... ¿por qué será?






jueves, 8 de octubre de 2015

ROSAS DE MANZANA Y HOJALDRE

El otro día vi un vídeo sobre cómo elaborar rosas de manzana y hojaldre y, como no podía dejar de pensar en ellas, me decidí a hacerlas. Además, me había traído un montón manzanas del árbol que tiene mi madre en su casa y me pareció una buena manera de no acabar hasta el gorro de ellas. El resultado es muy llamativo y no pueden ser más sencillas. Como me han pedido la "receta", la cuelgo en el blog con las fotos que hice del resultado. Seguro que si os animáis os van a quedar muy ricas y vistosas y solo se tarda más o menos una hora en todo el proceso. Se trata más de montar que de cocinar.

Ingredientes:

Dos manzanas
Una masa de hojaldre preparada
Mermelada
Azúcar de vainilla
Mantequilla


Preparación:

Lo primero que hice fue poner en un cuenco dos cucharadas generosas de mermelada, junto con otras dos de agua. Removí bien para que se disolviera. La mermelada que he empleado es de mango y queso, un regalo de mi cuñada malagueña. Por aquí nunca la había visto. No está buena, qué va, ¡lo siguiente!

Después estiré la masa de hojaldre y la dividí en seis tiras alargadas de unos cinco centímetros de ancho. En este punto me acordé que el horno debería ir calentándose y lo puse a 200ºC.

Cuando ya la tenía, corté las manzanas en rodajas. Al principio pensé utilizar trozos en forma de media luna, pero me parecieron demasiado grandes y las dividí en cuartos.

Sobre una tira de hojaldre repartí un poco de mermelada y fui colocando los cuartos de manzana desde el centro de la tira, de manera que sobresalieran un poco por uno de los lados del hojaldre, pero es necesario porque después hay que doblar la otra mitad por encima de las manzanas y enrollarlo. Con cuidado fui depositando cada rosa en un molde de silicona, previamente untado con mantequilla para que no se pegasen.

Así es como quedaron antes de hornear.



Como toque final puse un poco de azúcar de vainilla encima de cada una de mis rosas.

A continuación, bajé la temperatura del horno a 180º y coloqué el molde más o menos en medio. Después de 40 minutos de cocción, este es el resultado.



Una vez vistas de cerca, me di cuenta de que el hojaldre, lo normal es pintarlo con huevo, pero no lo hice porque en el vídeo que vi tampoco lo hacían. Yo creo que habrían quedado más bonitas.

Ahora mi casa huele a manzanas, a vainilla y me ha costado mucho esperar a que vinieran para probar el resultado.

¿Adivináis?

Ya no queda ni rastro.

domingo, 2 de agosto de 2015

CROQUETAS DE CHOCOLATE REBOZADAS EN GALLETA

Raro, ¿no?

Esta tarde tenía hambre y me he puesto a mirar recetas para planificar una cena diferente. Al final, como siempre, lo que ha pasado es que se me ha ocurrido experimentar.

¡No tengo remedio!

He decidido hacer croquetas dulces.

Ingredientes:

Harina
Aceite de oliva
Leche fría
azúcar
pepitas de chocolate para fundir
galletas maría
pan rallado
huevo


Preparación:

Poner en una sartén cuatro cucharadas de aceite a calentar. Cuando esté, poner dos cucharadas soperas de harina y tostarla antes de añadir la leche fría y el azúcar. Remover constantemente. Cuando empiece a tener consistencia, echar las pepitas de chocolate. Se empiezan a fundir y la masa queda de un color marrón... bueno, poco apetitoso, jajaja.

Dejar enfriar la masa en un plato.




En un recipiente pondremos un huevo batido y en otro las galletas maría trituradas mezcladas con pan rallado. Vamos cortando la masa en pequeñas porciones, la pasamos por huevo y después por las galletas, para darles forma.


Finalmente freírlas en una sartén con aceite de oliva caliente.


No sé si son un postre, un aperitivo o qué, pero el caso es que no están nada mal.

¡Qué aproveche!




martes, 27 de enero de 2015

HAMBURGUESAS DE CALABAZA

Me regalaron una calabaza que pesaba, al menos, seis kilos. Mi cara cuando la vi tuvo que ser un poema, porque en casa no les gusta nada que incluya calabaza en el puré de verduras, así que tenía que inventar algo para aprovechar la verdura. Y ese algo, por supuesto, no podía ser cabello de ángel, sobre todo porque no están los tiempos como para andar cambiando de talla.

El primer experimento fue tempura de calabaza. Difícil, ¿verdad? La corté en barritas alargadas, la rebocé con la tempura y a la sartén. Mi hija, que pone todas las pegas del mundo a la calabaza, ¡ahora me lo pide!

El segundo experimento, hamburguesas de calabaza. Ahora os cuento la receta que hemos ideado, porque no ha sido solo cosa mía, mi peque se ha subido las mangas y ha hecho tanto o más que yo.

Ingredientes:

200 gramos de calabaza
100 gramos de patata
1 huevo
2 lonchas de queso
queso rallado
sal
pan duro

Preparación:

Cortamos la calabaza en dados grandes, al igual que la patata, y ambas las metemos en la olla rápida, en un recipiente para hacer verduras al vapor. Para ello, en el fondo de la olla hemos puesto poco más de un dedo de agua con sal. Diez minutos de cocción son suficientes para nuestro objetivo que es ablandar la verdura.

Sacamos y dejamos enfriar mientras continuamos con la receta.

En un recipiente batimos un huevo y añadimos las lonchas de queso en trocitos, no demasiado pequeños. Después la calabaza y la patata, aplastadas con un tenedor y un trozo de pan duro cortado en pedazos pequeños. Ponemos sal al gusto y ahora viene lo más divertido.

Con unos moldes redondos, vamos haciendo las hamburguesas encima de papel de horno, sobre la bandeja. (Mi niña se lo ha pasado genial en este paso). Mientras, el horno lo dejamos encendido a 180ºC. Rematamos la hamburguesa poniendo queso encima que se irá derritiendo.

Las hemos tenido media hora a una altura media.

Este ha sido el resultado.





Por cierto, han durado menos en la mesa que lo que nos ha costado hacerlas. 

viernes, 2 de enero de 2015

LICOR DE CAFÉ Y WHISKY

Esto fue un experimento de Nochevieja. Bromeando en Facebook con una amiga, me animó a hacer este licor "clandestino". Acepté el reto después de comprobar que tenía todos los ingredientes a mano y os puedo asegurar que el experimento tuvo un éxito rotundo.

No puedo poner foto, no dio tiempo a hacerla...

Ingredientes:

Un bote de nata para montar pequeño.
Un bote de leche condensada pequeño.
Esencia de vainilla,
Medio vaso de whisky
Un sobre de café instantáneo.

Preparación:

Preparáos para la súper difícil misión de hacer esta bebida. Ponemos la nata en un recipiente apto para la batidora. Echamos el bote de leche condensada. Añadimos una cucharada de esencia de vainilla líquida (hay quien echa también canela pero a mí se me olvidó). Ahora, el medio vaso de whisky, el sobre de café y...

¡ponemos en marcha la batidora!

Tuve cuidado de que la nata no se llegase a montar, aunque amenazaba con hacerlo. Quedó una crema de consistencia espesa que tuve enfriando cuatro horas antes de probarlo. Era Nochevieja. Hacía un frío de mil demonios, ni frigorífico ni nada, ¡¡¡la puse en la ventana!!!

El resultado, juzgad la conversación:

            -A mí poquito que esto tiene que engordar un huevo -dijo la primera invitada.
            -Eso, no te pases echando que tiene whisky además -añadió la segunda.
            -Yo, solo probarlo que luego tengo que conducir; además, estas cosas no me gustan mucho -puntualizó la tercera.

A los dos minutos o menos.

             -Yo casi que me animo con otro, pero echa más que está buenísimo. Oye, que una noche es una noche -dijo la primera.
              -Yo también quiero, la verdad es que entra solito y no parece que esté muy cargado -añadió la segunda.
              -¿Me puedo llevar lo que sobre a casa? -preguntó la tercera.

No creo que haga falta decir que estaba de muerte.

Por cierto, mezclado con un café solo es delicioso.