miércoles, 9 de octubre de 2013

ENSALADA. EL ETERNO OLVIDO (ENRIQUE OSUNA VEGA) Y DE SEGUNDO…



Ingredientes:

Hojas de lechuga
Un tomate
Maíz dulce
Aceitunas
Nueces
Una lata de atún
Sésamo
Palitos de cangrejo
Sal
Aceite de oliva
Vinagre de Módena.

Preparación (directamente extraída de la novela):

«Picó varias hojas de lechuga, cortó por la mitad un tomate y luego hizo cuatro trozos de cada una de las partes, agregó un bote de maíz dulce, dos o tres nueces, una lata de atún, aceitunas, un puñado de sésamo y cuatro palitos de cangrejo sin cangrejo. Añadió un poco de sal y regó todo el plato con aceite de oliva y vinagre de Módena» (El eterno olvido, 2010)

Cuando Mayte me propuso la idea pensé en este pasaje de mi primera novela, pero como buen amante de la cocina, decidí aportar un plato más elaborado.

Dejamos, pues, la ensalada de primero, con un par de sugerencias: cambiar la lechuga y el tomate por uno de esos paquetes preparados de hortalizas variadas y las nueces por un combinado de frutos secos que también incluya piñones y pasas. ¡Riquísimo!

De segundo plato, este pequeño relato:

Cocinar contigo

Su mirada me cautivó desde el primer momento. Disimulé con torpeza la turbación virando el carro hacia la sección de hortalizas en una maniobra que pudo costarme un disgusto. Volqué una caja de tomates y a punto estuve de llevarme a una señora por delante. Refugié el rubor añadiendo a la compra artículos que no necesitaba. Antes de salir no pude evitar desviar una mirada furtiva. Y allí estaban aquellos ojos, clavados en mí, tristes pero seductores, preciosos, perfumando de hermosura la palidez de su cuerpo.

Así fue como nos conocimos. De eso hace ya varios años. Me gusta referírselo cuando cocino este plato. Hoy no ha sido una excepción, por supuesto. ¡Ay, qué bien huelen las cebollas cuando se pochan! Llevan un buen rato a fuego lento, con unos dientes de ajos. El aceite de oliva, como no podía ser de otra forma. Ha llegado el momento de añadir nuestro ingrediente favorito. Al menos desde aquel día, ¿verdad cariño? Me gusta escaldar los tomates para quitarles la piel. Y ahora vino blanco. Un chorro generoso, sin miedo.

Cuando se cocina con amor no se precisan medidas. Sal, poquita, que no es sano abusar. A continuación, el toque exótico. La tinta. Con una bolsita bastará, nunca tenemos invitados. Todo bien batido, para que se mezclen los sabores. No, no te preocupes, cielo, he comprado anillas de pota, ¿ves? Eso es, a la cacerola y a esperar a que el guiso esté en su punto. En esta ocasión añadiré, unos minutos antes, una latita de guisantes y prepararé un poco de arroz cocido para acompañar. Un sobre de los que se preparan en un suspiro en el microondas. Nosotros seguiremos guardando el secreto y diremos que este plato se llama calamares en su tinta, aunque hayamos cocinado pota.

Hace mucho calor, cariño, hoy debes volver al congelador antes. ¡No hay calamar en el mundo más bonito que tú!

La literatura huele muy rica algunas veces. Muchas gracias a Enrique Osuna Vega por haberse prestado a este experimento y por aportarle su mano de chef… literario.


Enrique Osuna Vega es autor de una novela, El eterno olvido (2010), y de un libro de acertijos muy divertido Mis juegos, paradojas y acertijos favoritos (2013) en el que además de juegos de ingenio se incluyen las pruebas a las que se enfrenta el protagonista de El eterno olvido.

Apasionado del ajedrez dedica todo el tiempo que puede a este deporte, del que es un maestro.
Enrique Osuna Vega ocupará la letra E de nuestra Biblioteca.

¡Ponte cómodo!

El siguiente cocinero será...




3 comentarios:

  1. Hola Mayte, al fin he encontrado el blog, me ha encantado la idea que has tenido de combinar literatura y sabores, es genial!
    Ese toque de pasión, ironía y alegría a las recetas me ha gustado, tanto que hasta puedo percibir los olores y sabores que vais describiendo a lo largo de cada receta.
    Enhorabuena por este nuevo proyecto y estoy segura que será todo un éxito.

    Un beso
    Rosa.

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  2. Qué buena pinta tienen esos calamares en su tinta!!!
    Mira hasta me ha salido un pareado.

    Riquísimos tienen que estar aunque sea pota...

    Un beso.

    Mel

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  3. Todo un honor formar parte de esta peculiar biblioteca. Estaré atento a esos platos.

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