domingo, 23 de marzo de 2014

POLLO AL AZAFRÁN


La última vez que estuve en Yela, el pueblo de mis abuelos, hace tres o cuatro años, aún quedaban gallinas sueltas por la calle. Son tan pocos los habitantes del lugar que los animales siguen picoteando la hierba, libres de gallineros que las condenen a una vida enclaustradas en dos o tres metros cuadrados, en el mejor de los casos. 

Me hizo gracia ir encontrando huevos en cualquier parte y la tranquilidad por la que se mueven por el minúsculo casco urbano .

El caso es que esa imagen de gallinas sueltas, de huevos, de campo, han traído a mi memoria una receta de las de invierno, de las que están para chuparse los dedos.



POLLO AL AZAFRÁN

Ingredientes

1 pollo
2 dientes de ajo
2 cebollas
pimentón dulce
hebras de azafrán
aceite de oliva
agua
sal

Modo de preparación:

Para preparar esta receta necesitamos que el pollo esté partido. Si somos hábiles con el cuchillo podremos hacerlo nosotros mismos, pero si tienes un carnicero de los de toda la vida le puedes pedir que te lo trocee y cuando acabe le lanzas un «gracias, guapo» y una sonrisa. Esto no es imprescindible pero queda muy educado y no está de más, de vez en cuando, piropear a la gente que te rodea. 

En una cacerola pondremos el aceite de oliva y procederemos a dorar el pollo, que previamente habremos salado. A continuación añadiremos la cebolla picada, los ajos, el pimentón y el azafrán. Después añadiremos agua suficiente para cubrir el guiso y lo dejaremos cocer a fuego suave, tapado, durante unos 45 minutos.

Si usamos olla expres este tiempo se reduce considerablemente, además de que empeora el resultado. Este es uno de esos guisos de la abuela que requieren tiempo, paciencia y fuego suave pero que al final compensan.

Se puede servir acompañado de patatas fritas en dados y un par de huevos fritos. O con pimientos rojos asados.

¡Está delicioso!


2 comentarios:

  1. Mayte, ¿nos escribes una historia con personajes en Yela que van encontrando huevos por todas partes y necesitan esa calma de la que nos hablas? Me encantaría :-))) Gracias por compartir la receta. Besos.

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  2. Me los tendré que inventar, ¡¡son poquísimos!! Como anécdota te cuento que mi hija hace poco vio unos huevos blancos y no salía de su asombro. Me preguntó de qué animal eran. No me había dado cuenta de que jamás, en sus diez años de vida, había visto un huevo ¡¡que no fuera marrón!!

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