domingo, 26 de octubre de 2014

NÍSCALOS EMPANADOS

Una de las actividades que más me gustan del otoño es salir al pinar a recoger setas. En realidad lo interesante de esta actividad no es la recolección en sí, sino el paseo, el contacto con la naturaleza. Encontrarlas siempre es gratificante, pero tampoco, como digo, es mi objetivo.

Lo que menos me gusta es encontrarme el pinar como me lo encuentro a veces. Hay gente y personas, y en estos días los pinares tienen más de lo primero, gentuza que llega con un palo y arrasan, levantando el sustrato de hojas de pino, dando patadas a las setas que no conocen y, en definitiva, contribuyendo a que el ecosistema se degenere aún más de lo que ya está.

Las setas tienen un papel esencial en el ecosistema. Son las descomponedoras de la materia orgánica y, por tanto, necesarias para que el equilibrio no se rompa. Al recogerlas se deben cortar a ras del suelo con un cuchillo evitando tocar el micelio. Una vez recogido el ejemplar se debe volver a tapar el lugar para preservar la humedad. Del mismo modo se deben dejar los ejemplares pequeños para que se desarrollen.

Mi más sonora pitada a esos imbéciles vestidos del Declathon que se adentran cada domingo en nuestros pinares y los destrozan. Lo siento pero no me lo podía callar.

Los níscalos son la especie más popular en nuestros pinares, no solo por su abundancia sino por la facilidad de diferenciación que presentan. Además de un llamativo color naranja, al cortarlos sueltan un líquido del mismo color. Por si eso no fuera suficiente se oxidan en verde, así que es facilísimo no confundirlos. De todas maneras NO SE PUEDEN COGER SETAS SIN ESTAR SEGURO AL CIEN POR CIEN. Como digo, esta especie es sencillo distinguirla pero conviene ir acompañado de alguien experto si no se está seguro.

Hay quien dice que todas las setas son comestibles... pero algunas solo una vez. EVITEMOS ESTO. Es mortal.

Y soltada ya adrenalina, paso a contar la receta de hoy, níscalos rebozados.



Ingredientes:

Níscalos grandes, lo más planos posible.
Sal
Pan rallado
perejil
Aceite de oliva
huevo


Modo de preparación:

Lo primero será limpiar cuidadosamente los níscalos para evitar que tengan restos de arena. Los lavaremos con abundante agua fría las veces que sea necesario.

Después pondremos al vapor los níscalos durante unos minutos (cinco bastarán) para que se ablanden.

Una vez enfriados, pondremos sal y los rebozaremos en huevo batido y pan rallado mezclado con perejil.

Freiremos en abundante aceite de oliva.


Esta receta es muy divertida con niños porque a veces les cuestan las setas pero de este modo las confunden con un filete y suelen ser más receptivos a probarla. Como adultos... qué queréis que os diga, a mí es como más me gustan.

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